¿Te has preguntado alguna vez qué hay más allá de la percepción humana? Imagina ser catapultado al cosmos, experimentando un estado indescriptible donde el tiempo y el espacio se disuelven y te fusionas con el universo infinito. A los pocos segundos de inhalar, la habitación se disuelve en patrones fractales de luz blanca y la realidad se fragmenta. En este estado, no hay yo ni mundo, solo una luz abrumadora e infinita. Es la comprensión de que todo en el universo es la misma energía, sin separación.
El tiempo y el espacio dejan de existir, y lo que parecen días son solo minutos. Esta experiencia nos lleva a convertirnos en Dios, Brahman, el Tao, donde todas las preguntas se disuelven y todo se percibe de inmediato.
La risa estalla, liberando la tensión y las preocupaciones acumuladas, dando lugar a una liberación plena y dichosa. Es un viaje hacia un estado natural de dicha, donde la compasión y el amor por todos los seres se desbordan. Incluso aquellos que antes nos disgustaban ahora son vistos como hermosos y llenos de amor. Este estado de amor y dicha se extiende más allá de las interacciones químicas, inundándose en la vida cotidiana y transformando mi percepción.
El regreso del ego trae temores iniciales, pero pronto se comprende profundamente que no hay nada de qué preocuparse. Se desarrolla una conversación cósmica que revela la perfección y la unidad de todo…

